Súper combo: Comida rápida, documental veloz...

Debo reconocer que fui a ver la película con sentimientos encontrados, debe ser por aquellos kilos de más que juguetean desafiantes en mi abdomen. Sin embargo cuando me enfrenté a este tan publicitado documental, me encontré con una sensación bastante extraña, al terminar de verla fue cómo si me hubieran dicho: ¿Sabes? En Chile hubo torturados y detenidos desaparecidos.
La obviedad persiste a lo largo de toda la trama del documental, y lo informativo es reemplazado por lo grotesco, da la sensación de no querer herir muchas susceptibilidades, convirtiéndose en más efectista que efectivo y, lamentablemente, eso es una gran decepción.
Existen pequeñas pinceladas a temas interesantes como la relación entre estas grandes compañías de comida rápida y el poder político, pero lamentablemente sólo se queda en la enunciación.
Lo más rescatable de “Súper Combo” es que a uno no le quedan ganas de pasar a un local de comida rápida (lamentablemente mis kilos de más son producto de los asaditos entre amigos y los ricos arreglados), sin embargo uno esperaba más, algo relacionado con la estructuras de inserción de los potentes mensajes de estas industrias, de cómo se manejan en las esferas poder, etc.
En conclusión, “Súper Combo” se convierte en un mazazo en el bolsillo, en las ganas de volver a la boletería y pedir el reembolso.

